Poesía

González Martínez, Enrique

 

Nació el 13 de abril de 1871 en Guadalajara, Jal. y murió el 19 de febrero de 1952 en la ciudad de México. En 1911 ingresó como miembro de número a la Academia Mexicana de la Lengua. En 1917, con Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, publicó Pegaso. Fue propuesto para el Premio Nobel de Literatura.

Me propuse trabajar sin tregua, buscarme ahincadamente, aprovechar mi soledad provinciana, libre de influencias y de cenáculos, para realizar una obra que fuese mía.
Vida y Obra


Nacido en Guadalajara, Jal., el 13 de abril de 1871, Enrique González Martínez hizo sus primeros estudios en la escuela de su padre, en el Liceo de Varones y en la Preparatoria del Seminario Conciliar. En 1885 obtuvo un premio del periódico bilingüe The Sun, de Guadalajara, por la traducción de un poema inglés titulado “La plegaria de Milton en su ceguera”; además, le publicaron sus primeros versos. En 1886 ingresó a la Escuela de Medicina y el 7 de abril de 1893 se tituló de médico cirujano y partero. Fue nombrado, luego, profesor adjunto de fisiología y desde ese momento combinó su vida profesional y su vocación de poeta.

En 1896 la familia emigró al pueblo de Sinaloa, en la entidad del mismo nombre. Allí se casó con Luisa Rojo dos años después, y comenzó a colaborar en revistas de la ciudad de México y de otras partes del país. En Sinaloa nacieron sus hijos Enrique (1899-1939), quien llegaría a ser poeta; María Luisa (1901) y Héctor (1903). En 1903 la Imprenta Retes de Mazatlán publicó el primer volumen de versos de González Martínez, Preludios, donde ya se encuentran rasgos de perfección formal. En 1907 se trasladó a Mocorito, Sin., para ejercer su profesión; en ese lugar publicó sus tres libros siguientes: el parnasiano Lirismos (1907); el de la contemplación Silénter (1909), con prólogo de Sixto Osuna; y Los senderos ocultos (1911), obra que lo colocó en un lugar importante dentro de la literatura mexicana. Durante su estancia en Mocorito, González Martínez fue prefecto político de los distritos de este nombre, El Fuerte y Mazatlán. Asimismo, dirigió en esa localidad, con Sixto Osuna, la revista Arte, y llegó a ser secretario general del gobierno de Sinaloa. Después de la publicación de Silénter, fue nombrado miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

En 1911 se trasladó a la ciudad de México e ingresó como miembro de número a la Academia Mexicana de la Lengua, de la que había sido correspondiente desde 1909. En 1911 ingresó al Ateneo de la Juventud y un año después ocupó la presidencia de ese organismo y fundó la revista Argos. Aparte de ser editorialista en El Imparcial, fue subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes en el gobierno de Victoriano Huerta (1913) y secretario general del gobierno de Puebla (1914). Regresó a la ciudad de México en 1915 para dedicarse a la enseñanza de la literatura, pues ya había abandonado la medicina. En este año publicó La muerte del cisne y el libro de traducciones Jardines de Francia; dos años más tarde dio a conocer El libro de la fuerza, de la bondad y del ensueño, en el que prevalece lo ético sobre lo estético. En 1917, con Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, publicó Pegaso, y un año después Parábolas y otros poemas, con prólogo de Amado Nervo, libro de reflexión filosófica.

En 1920 se inició en la diplomacia; fue nombrado ministro plenipotenciario en Chile (1920-1922), Argentina (1922-1924), España y Portugal (1924-1931). Fue testigo de la caída de la monarquía española. Logró elevar la representación de México en España a la categoría de embajada. Durante su etapa diplomática publicó La palabra del viento (1921), El romero alucinado (1923) y Señales furtivas, con prólogo de Luis G. Urbina (1925). En estos libros se mezclan la ironía, el ingenio, el humor y lo cotidiano.

En 1931 se reinstaló en México. Trabajó en la Fundación Rafael Dondé y en el Banco Nacional de Crédito Agrícola. En la década de los treinta murieron su esposa (1935) y su hijo, el “contemporáneo” Enrique González Rojo (1939). En 1938 había publicado El diluvio de fuego, título profético que dibuja la Segunda Guerra Mundial, poema trágico. En 1939 dio a conocer Tres rosas en el ánfora. En 1942 se le nombró miembro del Seminario de Cultura Mexicana y un año después se convirtió en uno de los miembros fundadores de El Colegio Nacional. De 1942 data su libro Bajo el signo mortal, en el que se observa un hálito religioso. En estos versos el poeta se duele de la muerte de su hijo. En 1944 recibió el Premio de Literatura Manuel Ávila Camacho y se editaron sus Poesías completas, así como el primer tomo de su autobiografía: El hombre del búho. En 1945 apareció Segundo despertar y otros poemas, como prolongación del canto de ausencia iniciado con Poemas truncos.
Vilano al viento fue presentado en 1948 y Babel en 1949. Quizá por este libro y en ese año, fue propuesto para el Premio Nobel de Literatura. En 1951 publicó el segundo tomo de su autobiografía La apacible locura.

Enrique González Martínez tomó posesión como Miembro Fundador de El Colegio Nacional el 15 de mayo de 1943. Murió el 19 de febrero de 1952 en la ciudad de México. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.