Poesía y ensayo

Paz, Octavio

 

Nació en la ciudad de México el 31 de marzo de 1914 y falleció el 19 de abril de 1998. Es uno de los más grandes escritores del siglo XX; renovador de la poesía, prosista excepcional; analiza la política y la sociedad mexicana y universal contemporáneas. Renovó todos los géneros que tocó. Fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura en 1990.

Soy apenas un episodio en la historia de nuestra literatura, la transitoria y fortuita encarnación de un momento de la lengua española.
Discurso de ingreso

Discurso de ingreso del señor don Octavio Paz

01-Agosto-1967


Señor Presidente en turno de El Colegio Nacional,
Señor Secretario de Educación Pública,
Señor Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México,
Estimados y respetados colegas,

Señoras y señores:
Ante todo, agradezco profundamente al doctor don Antonio Castro Leal sus cordiales palabras. Mi gratitud se extiende a todos los miembros de El Colegio Nacional. El saludable terror literario impuesto por los escritores jóvenes de México ha desterrado de nuestro vocabulario la palabra solemnidad. Así pues, me limitaré a decir, sin la menor solemnidad, que este acto me emociona. Por desgracia, como aquel personaje del poema de Julio Torri, soy "un mal actor de mis propias emociones".
Espero, no obstante, que la torpeza y parquedad con que las expreso no vele sino acentúe su autenticidad y mi sinceridad.
Añadiré algo más, antes de entrar en materia. El lema de El Colegio Nacional es: Libertad por el saber. Declaro que procuraré ser fiel a este ideal. Creo que no hay libertad sin saber y que, como nos lo enseña la antigüedad clásica, sólo el verdadero sabio es verdaderamente libre. El saber conduce a la libertad. Observo que lo contrario también es cierto: no hay saber sin libertad. Ahora bien, en términos intelectuales y morales, la libertad del saber se llama asimismo: crítica. El espíritu crítico es la gran conquista de la edad moderna. Nuestra civilización se ha fundado precisamente sobre la noción de crítica: nada hay sagrado o intocable para el pensamiento excepto la libertad de pensar. Un pensamiento que renuncia a la crítica, especialmente a la crítica de sí mismo, no es pensamiento.
Sin crítica, es decir, sin rigor y sin experimentación, no hay ciencia; sin ella tampoco hay arte ni literatura. Inclusive diría que sin ella no hay sociedad sana. En nuestro tiempo creación y crítica son una y la misma cosa. La historia de la literatura moderna, de Cervantes a Joyce, es la historia de la crítica convertida en creación. Crítica de la sociedad y crítica del lenguaje, crítica de los valores y de los dioses, crítica del poder y de las ideas. El escritor no es el servidor de la Iglesia, el Estado, el Partido, la patria, el pueblo o la moral social: es el servidor del lenguaje.
Pero lo sirve realmente sólo cuando lo pone en entredicho: la literatura moderna es ante todo y sobre todo crítica del lenguaje.

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